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Economia 3. La botella de aluminio que convirtió el aceite en regalo

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Economia 3. La botella de aluminio que convirtió el aceite en regalo

La botella de aluminio que convirtió el aceite en regalo

 

Señoríos de Relleu es una empresa que nace en la idea de poner en valor una masía y un aceite de calidad fabricado con variedades alicantinas autóctonas, pero que ha evolucionado hacia un producto diferenciado a través de una propuesta innovadora . Hugo Quintanilla cambió el formato de cristal por el de aluminio y hoy la botella de estas cuatro variedades de «oro líquido» es fácil encontrarla en aeropuertos, en grandes cadenas japonesas o en Amazon.

 

Datos

 

En la alicantina Masía El Teuladí nace Se­ñoríos de Relleu, un coupage muy equi­librado, afrutado, aromático y con una gran personalidad.

La suavidad del Mediterráneo y la fuer­za del clima continental de la montaña le han otorgado a este virgen extra unos magníficos atributos, los mismos que le han valido para ser seleccionado en­tre los veinte mejores vírgenes extra del mundo, en el marco del concurso israelí Terraolivo.

 

Articulo de nuestro Aceite de Oliva en Economia 3

Innovación

 

La innovación pasa, muchas veces, por la diferenciación y con esta copla se quedó Hugo Quintanilla, ingeniero agrónomo, hace seis años cuando decidió tomar las riendas de la masía familiar para transformar el aceite para consumo interno en una empresa de producto gourmet.

Señoríos de Relleu es la marca y la sociedad bajo la que ha crecido una idea: la de convertir un aceite de calidad en un regalo Premium. La travesía realizada por este emprendedor nos enseña que un buen producto por si solo no te lo compra el mercado, ahora hace falta historia y presentación.

El Teuladí son un centenar de hectáreas de olivos jóvenes de Relleu. Es también la almazara, la embotelladora y la finca donde Eliseo Ouintanilla, empresario fundador de OPharma, empezó a trabajar una idea para su empresa química. Aquella idea no fructificó, décadas después su hijo Hugo la quiso poner en valor.

En 2011, este ingeniero empezó a etiquetar y comercializar su botella de aceite gourmet. El reto era hacerse hueco en un mercado español realmente sobredimensio­nado. «En España hay más de 2.000 almazaras y se estiman más de 4.000 marcas. Así que cuando llegamos a tiendas gourmet o distribuidores directamente nos decían que no. No nos querían ni recibir», explica Hugo Ouintanilla.

De las cervezas a la diferenciación

 

Pero todo cambió en 2012, cuando Señoríos de Relleu pasa a embotellarse en envases de aluminio. «Nos quisimos diferenciar y estudiamos alternativas. Vimos que con este material estaban las cervezas Premium y que este nos ofrecía ventajas respecto al cristal. Además, a fecha de hoy, que sepamos, no hay otra marca que enva­se aceite en botellas de aluminio», apunta el gerente.

Entre los aspectos a tener en cuenta está el hecho de que la botella no se rompe – que es importante para la exportación-, era cómoda para los turistas porque la podían meter en la maleta y, sobre todo, porque respondía a los enemigos naturales del aceite: luz, temperatura y oxígeno. «La botella de aluminio es opaca, la de cristal deja pasar algo la luz y nos permitía hacer un dibujo, un diseño», relata Quintanilla.

Y aquí vino el elemento definitivo de diferenciación: el diseño. Hugo -que habla siempre en plural como buen empresario familiar- señala que la aportación creativa de la pintora alicantina Paula Alenda marcó también un antes y un después.

Con una inversión inicial de 30.000 euros, Señoríos de Relleu cambia presentación y se lanza en un formato de medio litro al mercado gourmet. «No decíamos que vendíamos aceite, simplemente presentábamos la botella», explica.

Cosecha de premios

 

Para ese segundo año, el aceite hecho con variedades autóctonas alicantinas había recibido dos premios significativos: el «Best of Class. Los Angeles lnternational Olive Oíl Competition (EEUU)»y el «Gran Prestige Gold en Terraolivo (Israel)» como uno de los 20 mejores aceites del mundo. La calidad ya no era una etiqueta, sino una realidad.

«En el mundo del aceite, hay mucho desconocimiento. Analizando con clientes te das cuenta de que de las variedades de las aceitunas, no se conocen. No tenía sentido embotellar monovarietales -por variedades».

En 2013, cambiaron su único producto oliva virgen coupage por tres variedades de acuerdo con la intensidad. «El que ya teníamos que tenía una calificación de media; sacamos uno más potente -intenso Coupage- y otro más suave que lo llamamos Delicate».

Todos estos factores les abrieron las puertas a las exportaciones. Ouintanilla no resta importancia al mercado nacional, pero «desde el principio hemos apostado por la exportación». Ese año asistió a la primera feria internacional: Anuga (Colonia).

Ahora, la sociedad ya factura 250.000 euros. Su propietario reconoce que no es un gran volumen; sin embargo, ya el 30 % es mercado exterior. El primer país es Japón, le siguen Estados unidos, Austria, Francia y Suecia, Hong Kong y algo en Corea del Sur.

«Nosotros donde más vendemos es en las zonas más turísticas», subraya, pues la idea del regalo, del delicatesen es la que sigue ganando puntos. Esa puerta ha abierto otra más grande y es la venta online.
El año pasado cambiaron la web y entraron en Amazon. El posicionamiento en ventas por el canal web es el gran reto para su propietario, quien está convencido de que tal y como están diseñados los siete packaging el usuario puede encontrar la experiencia que más se adapte a su gusto.

El ‘packaging’ que cuenta una historia familiar

 

«Sensaciones del Mediterráneo» es el título que la familia Quintanilla ha querido dar al cuadro con el que la pintora, Paula Alenda cuenta la historia de la masía El Teuladí – gorrión en valenciano-. De la compra paulatina de hectáreas, de los diez kilómetros que separan Relleu del mar en línea recta y de un Hugo Quintanilla siempre bajo los olivos, se pintó un cuadro que explican la calidad de los aceites de Señoríos de Relleu y las cuatro variedades que se comercializan.

La carta de presentación -escrita en varios idiomas- proyecta los cuatro colores con los que se diferencian las botellas. El último color en incorporarse es el verde -ecológico­ prensado y orientado a un usuario de Centroeuropa. Pero también es curioso ver como ese diseño, esa historia, se adapta a los tamaños de botellas. La empresa empezó con las de medio litro, pero ahora se rinde al éxito de las de 100 ml., por la sencilla razón de que se pueden llevar en la maleta de mano.